Vivas donde vivas, el aborto está estigmatizado en mayor o menor medida. En muchos países, ayudar a alguien a acceder a un aborto puede ponerte en riesgo de estar criminalizada. En otros, el aborto está disponible legalmente a través del sistema de salud, pero el silencio, los prejuicios y la desinformación persisten.
Estemos donde estemos en el mundo, las activistas a favor del aborto no actúan de forma aislada. Las fuerzas que intentan restringir los derechos reproductivos están cada vez más conectadas a través de las fronteras. Nuestros movimientos también necesitan estarlo.
Vivo en Inglaterra, donde, en comparación con el resto del mundo, el acceso al aborto es bastante bueno. El aborto está disponible de forma gratuita a través del servicio nacional de salud. Según las encuestas, la mayoría de la gente en el Reino Unido apoya el acceso legal a un aborto seguro.
Sin embargo, la oposición al aborto no ha desaparecido. Incluso parece haberse intensificado en los últimos años.
A principios de este mes, miles de activistas antiaborto vinculados a la extrema derecha marcharon por Londres para afirmar que «el aborto daña a la familia». Un informe reciente de Amnistía Internacional muestra que el gasto de 32 organizaciones antiderechos que operan en el Reino Unido aumentó en más de un tercio entre 2019 y 2023.
Está claro que no podemos dar por sentados los derechos que tenemos, ya que la extrema derecha sigue ganando terreno en la política y en los mensajes de los medios de comunicación en toda Europa.
Si las fuerzas que buscan restringir el aborto cruzan las fronteras, nuestra resistencia también necesita hacerlo.
Las organizaciones y los actores que intentan bloquear nuestros derechos reproductivos a menudo actúan siguiendo el mismo manual y con las mismas fuentes de financiamiento. Estamos viendo una oposición coordinada contra los derechos de las mujeres, los derechos LGBTI, la educación sexual integral y los movimientos más amplios por la justicia de género.
Trabajar para un fondo global por el aborto me ha demostrado que, por muy diferentes que sean nuestros contextos legales y culturales, las barreras a las que nos enfrentamos como activistas por el aborto suelen ser muy similares.
Siempre hemos sido un movimiento global.
El tema de este año para el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, Solidaridad en Acción, nos da la oportunidad de celebrar lo que los movimientos a favor del aborto hemos logrado al organizarnos y luchar juntos.
La Marea Verde de América Latina es quizás uno de los ejemplos más claros del impacto de la solidaridad global en el movimiento a favor del aborto. El pañuelo verde, asociado inicialmente con las activistas argentinas, cruzó las fronteras y se convirtió en un símbolo internacional de los derechos al aborto. Detrás de ese símbolo visual había algo aún más importante: años de organización y construcción de alianzas.
Como pudimos ver recientemente en la Conferencia sobre Aborto y Justicia reproductiva en Nairobi, las activistas por el derecho al aborto están bien conectadas y se han vuelto expertas en adaptar estrategias exitosas para enfrentar a la oposición y hacer que el aborto sea accesible incluso en los contextos más difíciles. Feministas de todo el mundo compartieron victorias inspiradoras en la incidencia, consejos prácticos para crear líneas telefónicas y redes de acompañamiento feminista, y formas de apoyar a las personas para que autogestionen su aborto de manera segura.
La solidaridad significa saber que no tenemos que empezar de cero. Que nuestras hermanas y aliadas de todo el mundo caminan a nuestro lado.
Para SAAF, la solidaridad en acción no es una idea abstracta. Vemos lo que sucede cuando las activistas por el derecho al aborto tienen el espacio para encontrarse, aprender unas de otras y llevarse las ideas de las demás a casa. Por eso, más allá de solo dar financiamiento, también creamos espacios físicos y virtuales para conversas sobre el trabajo en torno al aborto.
A principios de este año, aprovechamos la oportunidad para presentar a las organizaciones asociadas a SAAF que asistieron a la conferencia de la IWAC y organizamos una visita a la nueva clínica feminista de aborto establecida por la Fundación Tamtang en Bangkok. Una organización asociada a SAAF de Kenia nos dijo que esta oportunidad de interactuar con activistas de otras regiones había sido extremadamente útil para su trabajo, incluyendo el haber recibido consejos prácticos sobre la atención del aborto en el segundo trimestre de una compañera de SAAF con sede en México, quien también trabaja fuera de los sistemas de salud tradicionales.
«La solidaridad que sentí en esa conferencia por parte de estos grupos fue increíble y demostró por qué nuestra perspectiva y nuestras prácticas son necesarias ahora más que nunca en el movimiento a favor del aborto».
Organización asociada a SAAF de Kenia
El estigma del aborto está diseñado para aislar a las personas.
La amenaza de criminalización y la persecución busca mantenernos calladas e inertes. Por eso, es crucial que sigamos trabajando juntas y nos ofrezcamos solidaridad y apoyo mutuos.
Somos más fuertes para resistir las narrativas falsas y la desinformación dañina sobre el aborto cuando nos unimos. Podemos arrancar de raíz el estigma del aborto, sabiendo que fue creado por un conjunto de fuerzas diseñadas para mantenernos oprimidas. Podemos mirar hacia atrás, a nuestras antepasadas, para ver que el aborto siempre ha existido, y que las mujeres siempre se han apoyado mutuamente para interrumpir embarazos que no podían continuar.
La oposición antiaborto está organizada más allá de las fronteras. Y cada vez cuenta con más recursos y se hace oír con mayor fuerza. Debemos mantenernos fuertes, seguir alzando la voz y seguir apoyándonos unas a otras.
Por Laura Hurley, coordinadora de comunicaciones del Fondo de Acción por el Aborto Seguro (SAAF)
Foto: Resilience Action International, organización socia de SAAF


