«Todas/os deberíamos levantarnos y alzar la voz»

Mi nombre es Salome Tulay Worship. Soy la directora de programas y llevo ocho años trabajando en Community Healthcare Initiative (CHI).

En Liberia, las mujeres pobres no siempre son incluidas en los espacios donde se toman las decisiones que las afectan. En el país sigue existiendo un sistema patriarcal. Aunque hemos tenido una presidenta y la gente reconoce que las mujeres pueden estar en el poder, todavía hay hombres en puestos de mayor autoridad que creen que las mujeres no pueden hacer gran cosa.

En CHI podemos trabajar con la comunidad y ponerla en contacto con quienes están en el poder para que se escuchen sus voces. Esto es muy importante, ya que si uno vive una experiencia, es más capaz de expresarla; nos aseguramos de que las personas más afectadas por los problemas participen en los espacios de incidencia.

Creo que las mujeres han demostrado con el tiempo que pueden hacer mucho aquí y que pueden generar cambios.

Trabajar para CHI me ha dado una voz más fuerte como alguien que realmente ha trabajado en la comunidad y comprende los problemas. Se nos considera creíbles: sabemos de lo que hablamos.

Me apasiona el tema del derecho al aborto debido a mi propia experiencia.

Tuve un aborto cuando era joven, pero debido a mi fe cristiana en ese momento siempre me sentí culpable por ello. Sin embargo, cuando empecé a trabajar con CHI, comencé a ver el gran problema que es el aborto inseguro y empecé a entenderlo mejor. También me di cuenta de que si no lo hubiera hecho en ese momento, no estaría donde estoy hoy, porque no estaba preparada ni económicamente ni en mi relación en ese momento. Lo que me ayudó fue hablar de ello y darme cuenta de que era un problema de salud. No estaba lista para tener a ese bebé. Fue una decisión que tomé para poder seguir adelante y vivir mi vida, y estaba en paz con ello. Trabajar aquí también me ha ayudado, ya que me identifico mucho con las experiencias de otras personas.

Mi pasión proviene de lo que veo en la comunidad. Los casos de muertes evitables. Mujeres que podrían haberse sometido a un procedimiento sencillo, pero que terminan haciendo algo que podría dañarlas o afectar sus posibilidades de tener hijos más adelante. Si alguien con dinero necesita un aborto, puede acceder a él fácilmente y de manera segura, pero si nos fijamos en la comunidad, es posible encontrar a muchas jóvenes que no pueden pagar un médico y que, si no pueden acudir a un lugar como CHI, recurren a un procedimiento inseguro.

Me gustaría que se eliminaran las restricciones en la ley del aborto.

En este momento, las razones económicas no son suficientes para acceder a un aborto legal y seguro. El hecho de que existan estas restricciones significa que otra persona decide por las mujeres, si deberían tener un bebé o no, cuando deberían poder decidir por sí mismas. Quiero ver una ley sin restricciones que permita a las personas tener abortos seguros porque, al fin y al cabo, es una cuestión de salud y, si no lo hacen, se verán obligadas a recurrir a métodos alternativos. Y todos sabemos que esto puede ser riesgoso y poner en peligro sus vidas.

Todos y todas debemos levantarnos y alzar la voz. Quienes hacen campaña por la salud y los derechos sexuales y reproductivos (SRHR) no deberían limitarse a elegir las victorias fáciles, como hablar de planificación familiar o atención materna. Si estás en el ámbito de los SRHR, deberías sentirte cómodo defendiendo todos los temas relacionados, ya sea el aborto o los derechos LGBTQI. Debemos estar preparados para sentirnos un poco incómodos porque esa es la única manera de lograr el cambio. Antes de realizar algunas capacitaciones con la red, teníamos «defensores de la SRHR» que no hablaban sobre el aborto. Tuvimos muchas de estas conversaciones y ahora está claro que todos debemos alzar nuestras voces por todos los temas.

Para mí, como mujer que trabaja para CHI, me siento bien porque no tuvimos esto cuando crecíamos. Ayuda saber que tenemos a muchos jóvenes que crecen informados sobre muchas cosas y empoderados para tomar decisiones informadas, especialmente sobre su cuerpo. Cuando yo crecía, incluso hablar de partes del cuerpo era un tabú. Crecimos tan restringidos y controlados.

Nos sentíamos confundidas cuando nos venía la menstruación, pero ahora que podemos tener estas conversaciones con la gente de la comunidad y ayudar a las personas a prepararse mejor, me siento muy orgullosa.


Entrevista con Salome Tulay Worship, directora de programas de Community Healthcare Initiative (CHI), una organización socia de SAAF en Liberia.