Por qué arrendamos terrenos a las trabajadoras sexuales en Uganda

Como ex trabajadora sexual y activista en favor del trabajo sexual, he transformado mi experiencia vivida en resistencia colectiva, liderazgo y construcción de movimientos de base. 

Las trabajadoras sexuales no somos problemas que haya que resolver; somos titulares de derechos, líderes y poderosas agentes de cambio. Somos un movimiento. Somos disruptoras del sistema. 

Fui una de las fundadoras del movimiento de trabajadoras sexuales de Uganda en 2008. 

Actualmente soy la directora ejecutiva de la organización Alianza de Mujeres que Abogan por el Cambio (AWAC).  

AWAC es una red feminista de base fundada sobre el principio de que las trabajadoras sexuales deben estar en el centro de las decisiones que afectan sus vidas. Nacida en 2015 del fuego del activismo de las trabajadoras sexuales, existimos para unir y fortalecer el poder colectivo de los grupos y organizaciones liderados por trabajadoras sexuales.  

En Uganda, las trabajadoras sexuales sufren múltiples formas de exclusión —sociales, económicas, de salud y relacionadas con los derechos— que se entrecruzan y afectan su capacidad para vivir con seguridad, acceder a servicios esenciales y ejercer sus derechos sexuales y reproductivos. El estigma, la discriminación, la criminalización, la violencia, la inseguridad económica y el acceso limitado a oportunidades de sustento dignas siguen creando barreras significativas. 

Todas estas barreras se entrecruzan y se agravan para las trabajadoras sexuales que enfrentan vulnerabilidades adicionales, por ejemplo, aquellas que viven con discapacidades y aquellas que son migrantes o refugiadas. 

Para AWAC, el empoderamiento económico de las trabajadoras sexuales es liberación. 

El empoderamiento económico no es caridad, limosnas ni dependencia. Los recursos son poder. La propiedad es poder. La independencia económica es poder. 

Esto significa forjar dignidad, autonomía, control sobre los recursos, medios de vida sostenibles, ahorros colectivos, espíritu emprendedor, acceso a los mercados y poder de decisión. Cuando las trabajadoras sexuales controlamos los recursos, fortalecemos nuestro poder para tomar decisiones sobre nuestros cuerpos, nuestros medios de vida, nuestras familias, nuestras relaciones y nuestro futuro. 

El poder económico amplía nuestra capacidad para resistir la explotación, negociar por nuestra seguridad, ejercer nuestros derechos y vivir con mayor dignidad y autodeterminación.  

El empoderamiento económico es, por lo tanto, un pilar importante de la justicia reproductiva. 

Por eso hemos creado una oportunidad de arrendamiento de tierras para las integrantes de base de AWAC. 

Estamos poniendo a disposición de las trabajadoras sexuales que deseen invertir en actividades productivas para su sustento una parte de las tierras de AWAC. Esto puede incluir la producción de cultivos y la horticultura, la avicultura y la ganadería, la agricultura climáticamente inteligente y actividades culinarias como la panadería.  

El objetivo no es simplemente brindar a las trabajadoras sexuales acceso a tierras para la agricultura. Más bien, la iniciativa busca permitirles generar ingresos sostenibles, construir activos productivos, realizar inversiones estratégicas, fortalecer sus ahorros, diversificar sus medios de vida, mejorar su resiliencia económica y aumentar su independencia económica y su poder de decisión. 

Al abrir el acceso a sus tierras, AWAC busca garantizar que los activos de la organización contribuyan al bienestar, la independencia y la fortaleza colectiva de las trabajadoras sexuales. 

Creemos que las trabajadoras sexuales son titulares de derechos, no beneficiarias pasivas. 

En AWAC, no solo sobrevivimos a los sistemas que nos excluyen, sino que estamos construyendo nuestro propio poder, creando nuestras propias oportunidades, haciéndonos dueñas de nuestros recursos y forjando nuestro propio futuro. 

Reconocemos que el acceso a la Salud sexual y reproductiva no puede separarse de las realidades económicas más amplias y las desigualdades estructurales que determinan las vidas de las trabajadoras sexuales. La autonomía reproductiva requiere no solo acceso a los servicios, sino también la seguridad económica, la dignidad, la protección, la información y el poder necesarios para que las trabajadoras sexuales tomen decisiones informadas sobre sus cuerpos y sus vidas reproductivas sin coacción ni dependencia económica indebida. 

Por lo tanto, AWAC no se limita a sembrar semillas en la tierra. Estamos sembrando semillas de independencia, poder económico, autonomía, solidaridad, resiliencia y justicia reproductiva. 

Estamos creando caminos para que las trabajadoras sexuales pasen de la supervivencia a una mayor seguridad económica, autodeterminación y liberación colectiva. 

En última instancia, buscamos un futuro en el que las trabajadoras sexuales pasen de la supervivencia a la autodeterminación, el poder colectivo y la liberación. 


Por Kyomya Macklean, directora ejecutiva de la organización Alianza de Mujeres que Abogan por el Cambio (AWAC), una organización socia de SAAF en Uganda.