A finales del año pasado, tuve la suerte de visitar a Socorristas En Red, organización asociada a SAAF, a la que SAAF lleva apoyando desde el 2020. Son una red feminista activa en toda Argentina, formada por más de 40 colectivas autónomas. Socorristas fue una pieza clave en el cambio para legalizar el aborto en Argentina y lleva brindado apoyo práctico y emocional a las personas que desean abortar desde su creación en 2012.
Las activistas de Socorristas se aseguran de que todas las mujeres y personas que llaman a su línea telefónica puedan recibir información y cualquier otro tipo de apoyo que necesiten en relación con su embarazo no deseado. Todas las colectivas que forman parte de Socorristas tienen el compromiso de sistematizar la información sobre las personas a las que apoyan, y fue esta evidencia lo que respaldó el llamado a la legalización del aborto en Argentina en 2020.
Mi visita a Socorristas me permitió ver, más allá de las marchas, los cantos y la fuerza colectiva que muestran en las calles, cómo funciona en la práctica el apoyo que ofrecen. La red Socorristas crea espacios seguros donde nadie es juzgado, donde se puede hablar con calma sobre el aborto y donde se comparte información de forma clara, respetuosa y cuidadosa.
Para muchas mujeres que anteriormente han accedido o intentado acceder al aborto a través del sistema de salud, donde se han encontrado con juicios o malos tratos, acudir a un espacio como este cambia por completo su experiencia. En los talleres de Socorristas, reciben información práctica sobre cómo tomar los medicamentos abortivos y cómo pasar por el proceso de la forma más tranquila y cómoda posible.
El trabajo de Socorristas busca reafirmar la autonomía de las personas que realizan un aborto.
Cada persona que es acompañada por la red puede elegir qué quiere hacer con su embarazo. Si continuar con él, realizar un aborto dentro del sistema de salud o realizar un aborto autogestionado. La prioridad de Socorristas es garantizar que las decisiones de las personas sean respetadas y apoyadas de la mejor manera posible.
Su experiencia durante los últimos 14 años les ha permitido adaptar su apoyo para satisfacer las diferentes necesidades de las personas que llaman a las líneas telefónicas: adolescentes, personas que viven en contextos de abuso, diferentes edades gestacionales y muchas más. La mayoría de sus talleres se realizan con mujeres de edades similares y en una etapa similar del embarazo. Se invita a estas mujeres a reunirse en persona con otras tres o cuatro personas, y allí reciben información sobre los derechos contemplados en la Ley de Acceso al Aborto en Argentina, cómo se realiza un aborto con medicamentos, qué efectos secundarios pueden esperar, que derechos pueden exigir en la atención médica pre y post abotro, y qué pueden hacer para que el proceso sea lo más tranquilo y menos doloroso posible.

Su apoyo abre puertas que van más allá del aborto en sí.
Durante los talleres a los que asistí, muchas personas encontraron por primera vez un espacio donde podían hablar con otras que estaban pasando por algo similar. Esto me permitió ver lo posible que es hablar sobre el aborto fuera del estigma y el secretismo que se ha normalizado en la sociedad. Al darles a las mujeres un espacio para hablar libremente sobre lo que están viviendo, abortos anteriores, sus miedos, o simplemente para escuchar, pude ver lo importante que era para ellas saber que no estaban solas. Saber que muchas personas tienen experiencias similares y que el aborto se puede llevar a cabo de forma muy segura en la comodidad de su propio hogar o en espacios amigables de salud, según sea el caso. A veces, estas conversaciones revelaban cosas que nunca antes habían podido nombrar, como reconocer situaciones de abuso, basándose en las experiencias compartidas por otras mujeres en el taller.
Otra parte fundamental de lo que ofrecen es el apoyo humano: quienes buscan el apoyo de Socorristas saben que no tienen que pasar por el proceso solas. Que hay alguien ahí si surge alguna pregunta o algún imprevisto durante el proceso. Que pueden organizar su tiempo entre el trabajo, les hijes y otras responsabilidades, para garantizar que el aborto sea lo menos estresante posible.
Algo que vi muy claramente es que este trabajo también transforma a las y les activistas voluntarias que acompañan a las personas en sus procesos de aborto. Muchas Socorristas se unieron a la red después de haber sido acompañadas en sus propios abortos. Compartieron que era la primera vez que experimentaban un apoyo real, sin juicios. Varias entrevistas que realicé con las socorristas lo confirmaron:
“Siento que hacemos algo concreto y vemos el resultado. Ver el alivio en una persona después de abortar de manera segura es incomparable.”
“Me sumé después de abortar. Sentí que por fin tenía un sostén, una red.”
“El aborto siempre fue algo secreto; nosotres buscamos sacarlo de los clósets, acompañarlo con cuidado.”
“Quise acompañar porque no quiero que ninguna adolescente pase lo que yo pasé.”
“A veces, acompañar significa que alguien pueda decidir sobre su vida por primera vez.”

El poder silencioso del apoyo continuo de las Socorristas.
También tuve la oportunidad de acompañar a las Socorristas al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en Corrientes. Este encuentro feminista anual reúne a más de 70 000 activistas de toda Argentina para participar en talleres, debates y acciones colectivas. Más de 100 activistas de Socorristas se reunieron allí, cantando y celebrando el trabajo que realizan, al tiempo que protestaban contra un Estado que sigue poniendo obstáculos diarios al acceso al aborto y a la atención sanitaria.
Fue impresionante ver cómo la red se organizó colectivamente para garantizar que pudieran asistir el mayor número posible de voluntarias. Por ejemplo, yo viajé con más de 60 personas en un autobús durante 30 horas desde Neuquén. Decidieron hacerlo así, en lugar de volar, para que aquellas personas sin medios económicos pudieran asistir, especialmente teniendo en cuenta la situación económica actual de Argentina.
Ver a miles de mujeres marchando y cantando fue muy emotivo. Pero lo que más me impactó de mi visita fueron los momentos más tranquilos, lejos del escenario, en el trabajo diario de la red con la Línea telefónica y los talleres. Allí vi a mujeres de todos los ámbitos de la vida encontrar a alguien que las escuchaba sin juzgarlas, les ofrecía información clara y les recordaba que tienen derecho a decidir. Mostrando así que el aborto es algo normal.
Allí, en ese gesto sencillo pero político, comprendí mejor la magnitud de lo que hacen. Desde que comenzaron a sistematizar su trabajo de acompañamiento, la red ha apoyado a más de 100.000 personas en toda Argentina, a cada una de ellas a través de un proceso basado en el cuidado, el respeto y la autonomía.
Es en estos espacios tranquilos donde surge la verdadera fuerza de Socorristas: acompañar y apoyar a cada persona para que pueda ejercer su autonomía con información, cuidado y dignidad. Esta es la práctica diaria, a menudo invisible, que sustenta un enorme movimiento nacional.
Por Laura Gutiérrez Villaveces, Asesora de Programas en SAAF.




